
Seis personas y unas sillas prestadas
El 4 de marzo de 1981, en el frente de la casa del señor Ramón Alemán, en el barrio Guayabalito de Majagual, se realizó el primer culto. Se prestaron las sillas y se acomodaron en la calle. Esa primera noche, el predicador hizo el llamado y seis personas creyeron. Entre ellas estaba José del Carmen Cardoza, el carcelero del pueblo, que terminaría siendo clave para que la iglesia echara raíces.
No hubo templo, ni programa, ni presupuesto: hubo una casa prestada y una decisión. Todo lo que hoy es Alfa & Omega empezó ahí, con la visión de plantar una obra en el municipio y anunciar el evangelio para que muchas almas se convirtieran a Jesucristo.
